Ruta de la Costa Atlántica

Como se habrán dado cuenta, estoy enganchada con las Euro Velo y este mes de agosto decidí dedicarlo a la ruta de la Costa Atlántica. Así que me puse a estudiarla, inicialmente quería incluir en esta entrada cada detalle de las etapas y facilidades para una hermosa aventura en bicicleta, pero si lo hiciera de esa forma, casi que estaría diseñando una guía de toda la ruta. Así que me fui por las generalidades sin profundizar en muchos detalles.

Esta ruta nos invita conocer seis países, Noruega desde Cabo Norte hasta Bergen, Escocia y Gales en el Reino Unido, Irlanda, Francia, España y Portugal. Es una travesía por las costas desde el mar de Barents, el de Noruega, del Norte y el Océano Atlántico. Y como si fuera poco, la posibilidad de conocer trece sitios UNESCO.

Un aproximado de 11.000Km, una distancia bastante considerable y que si nos ponemos exigentes, requieren de sus buenos meses para recorrerlos de “un solo tirón”; pero como lo he mencionado antes, la ventaja de estas rutas es que una recorre lo que realmente le interesa o llena el corazón. El problema es que a veces el corazón lo quiere todo 😎

Hay un aspecto importante a tener en cuenta para el momento en que vayamos a diseñar nuestros itinerarios, y es el cómo “leer” las rutas. La información básica está en la página web www.eurovelo.com, que nos divide las rutas en grandes itinerarios, desde los cuales podemos ver las condiciones de desarrollo de cada una y determinar las necesidades de buscar información o soporte adicional.

Básicamente, lo que debemos tener claro es que las rutas en color verde son tramos ya certificados por el proyecto Euro Velo (Ruta Euro Velo Certificada), las de color amarillo son rutas desarrolladas y que tienen señales Euro Velo, las de línea continua roja son rutas desarrolladas, las rutas con guiones seguidos en rojo están en desarrollo y finalmente las que están en puntos rojos aún están en planificación.

La ruta de la Costa Atlántica tiene de todo un poco, por lo que posiblemente haya partes no pedaleables o que no tienen las condiciones ideales y que quisiéramos para disfrutar nuestra travesía en bicicleta. Creo que este aspecto solo se podría aclarar haciendo una evaluación de campo o una búsqueda mucho más profunda, me quedo con la primera opción y deseando que en algún momento se vuelva realidad.

©Fotografía Facebook @visitnorway

Ahora  bien, entrando en materia, el primer país a recorrer es Noruega con unos 2.300Km de ruta desarrollada. He de reconocer que es toda una aventura llegar desde Latinoamérica a Cabo Norte, se lleva sus buenos días, claro está que primero debemos llegar cualquier parte de Europa.

Una vez en Oslo o Bergen (mi recomendación es llegar a Oslo y conocer esta maravillosa ciudad ya que la ruta finaliza en Bergen) la opción más económica es volar hasta Alta (2hrs) y luego tomar un bus a NordKapp (4.30min). El siguiente enlace es muy útil para identificar las opciones de transporte a los destinos que deseamos llegar https://www.rome2rio.com/es, y nos da una idea del tiempo y costo.

La travesía inicia en dirección al Sur cruzando el Círculo Polar Ártico, atravesando hermosos países, escuchando historias de vikingos, observando el maravilloso Sol de Medianoche, admirando los inigualables fiordos donde las montañas escarpadas se elevan por encima del océano. Si quieres tomarte tu tiempo en este extraordinario país, podes organizar tus aventuras a través de la página www.visitnorway.es.

De Bergen brincamos a Escocia en vuelo, donde la travesía será de unos 600Km por rutas desarrolladas con señales Euro Velo. La historia, los castillos, las casitas de piedra y la naturaleza nos esperan en tierras celtas, conduciendonos por hermosas costas y atravesando parques nacionales hasta llegar a Stranraer. En www.sustrans.org.uk se pueden obtener más información de las rutas ciclistas en Reino Unido.

Un paseo en ferry nos lleva hasta Irlanda, en donde continuaremos el recorrido bordeando toda la costa oeste siguiendo una ruta de senderos, cuevas, riscos y carreteras secundarias, esta es una popular ruta turística conocida como Wild Atlantic Way (WAW). Sin embargo, es uno de los países que no tiene toda la ruta “completa”, entre Leenaun a Youghal el camino aún está en desarrollo.

Al llegar al puerto de Rosslare volvemos a la  intermodalidad, en ferry se cruza nuevamente al Reino Unido, Fishguard en Gales nos espera con 460 Km de rutas señalizadas sobre las antiguas líneas ferroviarias, atravesando impresionantes viaductos y puentes que en su momento fueron diseñados por los ingenieros de la época victoriana.

Y entonces, llega el momento de los exquisitos vinos al cruzar el Canal de la Mancha.  La Vélodyssée en Francia nos espera para una aventura de más de 860Km de ruta señalizada desde Roscoff en Bretaña hasta la frontera con España. Disfrutando de las playas, las dunas, los castillos y los parques naturales. En la página www.cycling-lavelodyssee.com se encuentra información de detallada de este itinerario con altimetría, kilometraje y descripción. Toda una maravilla.

©Fotografía Facebook @sustrans @irelandswaw @visitwales @LaVélodyssée

Al llegar a Irún en el País Vasco, tenemos dos posibilidades: seguir por la costa en el Camino del Norte hasta Santiago de Compostela (unos 770Km) y  de ahí continuar hasta Porto (240 Km) o Lisboa (580Km) por la ruta del Camino Portugués. Ambas variantes están bien documentas en www.pilgrim.es

O bien, continuar con el trazado de la Euro Velo 1 hacia Pamplona donde se une al Camino Francés hasta Palencia y luego a la Vía de la Plata hacia Huelva para entrar en territorio Portugués. Uno 500Km de rutas desarrolladas que toman como base calzadas romanas y tramos de las vías verdes que nos permiten disfrutar de  yacimientos arqueológicos de la época romana, atractivos históricos, naturales, culturales y gastronómicos.

Una vez que se entra a Portugal el corazón debe prepararse para los últimos 870Km de días cálidos y multicolores,  en donde las aguas azules con historias de héroes marinos, los sitios patrimoniales y la buena cuchara deleitaran nuestra pedaleadas. Definitivamente este último tramo nos hará sentir más cerca de nuestra cultura latinoamericana llena de calidez, fiesta y buena vida; y nos quedaremos maravillados a nuestro paso por Lisboa y Porto.

Una buena forma de finalizar un recorrido épico, que estoy segura que para quienes lo han hecho les ha llenado el alma y el corazón de satisfacción, experiencia y aprendizaje. Un aspecto que agrada es cruzar de un país a otro en ferry, siento que le añade más conexión a mis dos pasiones, el mar y la bicicleta.

¿Cómo me preparé para el Camino de Santiago?

El Camino de Santiago ha sido mi experiencia de biciturismo más larga y desafiante que he realizado. Comprenderán que cruzar el charco para hacer solo una parte del Camino no era opción y que en definitiva la meta era finalizar todas las etapas en un solo viaje, sin perder de vista mi objetivo de conocer, aprender, disfrutar y crecer.

Tenía la oportunidad de viajar a España a inicios de la primavera y una ventana de veinte días para dedicar a mi travesía, así que para poder empezar a armar el rompecabezas, primero debía definir cuál, de todas las variantes del Camino podría hacer. Y acá empieza una echar mano de Mr. Google y leer, leer mucho; y como casi todos las que somos bicigrinas por primera vez, el Camino Francés fue el elegido.

Definir el itinerario y las etapas, es uno de los primeros pasos. En la red te vas a encontrar una infinidad de itinerarios para hacer el Camino en bicicleta, casi todos en un periodo de diez o doce días, pero antes de decidirme cuál de todos iba a usar llegaron muchas  preguntas a mi cabeza: ¿Las etapas son las adecuadas para mi condición física?, ¿Los lugares donde dormiré son los que deseo conocer un poquito más?, ¿Cómo estará el clima en cada de las regiones por las que andaré? Y así me llené de preguntas a las que debía responder, antes de partir.

Así,  llegó la tarea titánica de estudiar a profundidad cada una de las etapas del Camino y obtener datos como el nivel de dificultad, descripción el recorrido, alturas máximas y mínimas, consejos útiles, los servicios que podría encontrar; en fin, todo aquello que permitiera a casi 9000km de distancia hacer una fotografía de cómo sería la aventura de convertirme en una bicigrina.

He de reconocer que https://bicigrino.com/ es el sitio que tiene la información más completa y que la revista Bicigrino es una súper guía, además, empiezas a sentirte parte de esta maravillosa tribu, que me ha permitido convertirme en la mujer que hoy soy y dar testimonio fiel de que una vez que has hecho tu primer Camino, tu ser pasa por una transformación mágica.

Terminé con mi propio itinerario y definición de etapas, esto no quiere decir que los que encontrés en Internet estén mal, sino que,  preferí diseñar un viaje que se adaptara a mis necesidades, sobre todo considerando que no soy una ciclista profesional, que soy indisciplinada en cuanto a actividad física se refiere  y que quería tener tiempo para conocer y explorar cada una de las ciudades  y los pueblos por lo que pasaría.

Catorce etapas, que significan catorce días continuos en la bicicleta, iniciando en Roncesvalles en la frontera con Francia hasta Santiago de Compostela. Con un balance de pocos kilómetros los días de alta dificultad y un poco más los días de baja dificultad, nunca superé los 65km por día, bueno sí, solo el día que tuve una pequeña equivocación del 20km.

Con estaciones en las principales ciudades como Pamplona, Logroño, Burgos y Castilla; vamos sé que quizás suene un poco tradicional, pero nunca se sabe si la vida me dará la oportunidad de andar por estos rumbos nuevamente, así que había que aprovechar; y por supuesto pueblos como Santo Domingo de la Calzada, Astorga, Sahagún, Herrerías y Palas de Rei.

Todo muy bello, pero ¿dónde voy a dormir?  Sencillo, el Camino tienen asociado una red de servicios de hospedaje y gastronomía impensable, desde albergues municipales en los cuales tenés que ver si queda campo cuando llegas, albergues privados con súper precios (de  5 a  10 euros la noche), hostales y hoteles.

Lo primero  a tener en cuenta es si tienen sitio para que nuestra bici duerma segura y lo segundo, que es una recomendación muy personal, que podás reservar tu habitación previamente. Lo demás es cuestión de gustos.  Para los albergues, por lo general es necesario cargar tu propia ropa de cama, en mi caso opción descartada por motivos de equipaje.

Me incliné por tener noches más privadas en hostales con desayuno incluido, tomar una deliciosa ducha después de cada etapa, poder dormir tranquilamente en una cama calientita  y tener un desayuno con buen café, definitivamente los lujos que quería tener en mi recorrido. Y en este sentido, encontré sitios súper lindos y únicos echando mano de mi herramienta favorita http://booking.com/ y de las recomendaciones en la revista Bicigrinos.

El viaje perfecto, todo muy cuidadosamente planificado. Pero, además de la logística, debemos pensar en nosotras, en nuestro cuerpo, sí ese que debe mover la máquina que nos lleva de sitio a sitio. Soy de las que creo que no hay que estar súper fitness para hacer el Camino, pero sí vale la pena hacer una preparación física antes de la aventura, si realmente queremos disfrutar y no sufrir en el intento, evitar lesiones y tener las energías para pasear después de seis u ocho horas pedaleando.

Mi “entrenamiento” realmente fue muy sencillo: tres noches a la semana sobre el rodillo alternando rutinas de 30 y 45 minutos, una enfocada a cardio y la otra en resistencia que me encontré en el canal YouTube de GNC, una rutina de sentadillas una tres veces a la semana y una salida todos los domingos que pudiera de unos 35km. Quizás hice esto unos dos meses antes de hacer el Camino y tengo que reconocer que gracias a las sentadillas mis piernas se portaron muy bien en los ascensos más fuertes, desde entonces, sentadillas con cierta regularidad.

Y luego sola toca seguir las señales y disfrutar de cada una de las etapas del Camino, desde la planificación hasta la travesía. Porque todo esto que les acabo de escribir forma parte de él, y también hay que disfrutarlo.

Ultreia

Turisteando en bicicleta, ¿Qué debo llevar?

En el turismo nos encontramos con todo tipo de personas viajeras. Están a quienes les gusta tener todas las comodidades y servicios, y llevar consigo la vestimenta ideal para cada momento; quienes sin perder confort viajan justo con lo “necesario”; también, las personas que viajamos ligero y nos gusta ahorrarnos el tiempo de chequeo y espera de equipaje en los aeropuertos/estaciones y que buscamos sitios únicos o auténticos; y así, podríamos identificar muchos más.

Pero cuando de viajar con la bici y en la bici se trata, al equipaje y lo “necesario” hay que ponerle un poquito más de cabeza. Por lo tanto, hay una serie de situaciones que debemos considerar, ya que dependiendo de las características del viaje, así podremos tomar decisiones sobre lo que debemos empacar. Algunas de ellas son:

Tiempo de viaje: días, semanas o meses. Y en cuanto al tiempo, cuando se trata de varias semanas o meses debemos desarrollar la habilidad de viajar sin cargar demasiado. Recordemos que la bicicleta forma parte del equipaje, sobre todo si alternamos con vuelos, trenes o buses. Cuando planificamos viajes de más de siete días, lo más práctico es empacar con vestimenta para una semana y aliarnos de los autoservicios de lavado o cargar con sobrecitos de detergente.

Clima: en Costa Rica ya conocemos nuestras características climáticas, por lo general la época seca de noviembre a abril y la lluviosa de mayo a octubre; exceptuando el Caribe y Zona Norte donde la lluvia llega en cualquier momento. Pero si viajamos fuera de nuestro país, es importante monitorear el clima unos cuantos días antes, y así poder determinar si es necesario adicionar impermeables, suéter, lycra y camisa larga, o incluso buscar vestimenta térmica. Por supuesto, es de igual importancia monitorear a diario el clima durante nuestro viaje.

Tipo de hospedaje: si vamos al estilo mochilero buscando áreas de camping- albergues-hostales, debemos pensar en paños/toallas, artículos de aseo personal, ropa de cama (en algunos hostales las alquilan), sleeping bag o bolsa de dormir y la tienda (compacta, fácil de armar y desarmar). También es necesario chequear las áreas comunes disponibles: mesas, sillas, sitios donde alimentarse; o si hay que preparar los alimentos, y dependiendo de dichas condiciones y el tiempo que estaremos por el lugar adicionamos a nuestra lista el equipo que necesitaremos. Y definitivamente asegurarnos que haya sitio donde podamos resguardar nuestra bicicleta.

Dentro de nuestro equipaje debemos pensar, como mínimo en:

Vestimenta y artículos de aseo o cuidado personal: la vestimenta se divide en dos, la deportiva para ciclismo que de acuerdo a las características del viaje podemos hacer una combinación de lycras y jerseys largas y cortas para unos cuatro días, la ropa casual como vestidos, shorts, camisetas, pantalones, etc. Los artículos de aseo personal, es una elección muy personal, pero en algo que siempre me aseguro es en cargar mis toallas sanitarias, pueden pensar que es una cosas sin cuidado, pero cada mujer conoce su cuerpo y de qué forma se siente más cómoda durante su periodo sobre una bicicleta por varias horas en un día.

Hidratación y alimentación: mantenernos hidratados y con un buen suministro de energía es fundamental para pasarla bien, y en este sentido, las pastillas efervescentes de hidratación son geniales, no pesan casi nada ni requieren de mucho espacio.  Y para mantener la energía, yo siempre prefiero lo natural, en este caso las piezas de fruta, pero si no es posible, podemos echar mano de barritas de cereal o mermeladas. Recordemos que las necesidades de hidratación y suministro de energía pueden cambiar de acuerdo al clima y el entorno, si vamos por sitios pocos provistos de sombra, definitivamente debemos aumentar la hidratación.

Equipo de seguridad: para descansar sin preocupaciones necesitaremos unos buenos candados que nos permitan asegurar el marco y los aros de nuestra compañera de viaje. Los U-Lock son la mejor opción para asegurar el marco y los de espiral/cable para los aros.

Kit de básico de herramientas: llave allen multifuncional, corta cadenas, eslabones de cadena, neumático de repuesto (unos dos en caso de no tener llantas tubulares o neumáticos auto-reparables), paletas y aceite para cadena. Esto nos permitirá atender cualquier desperfecto mecánico básico hasta llegar a un taller. Si viajamos por varias semanas, se recomienda cada cierto tiempo revisar el estado general de la bicicleta en un taller. Recordemos que hay  componentes que tiene agotan su vida útil dependiendo del kilómetros que avanzamos.

Kit básico de emergencias: siempre hay que estar preparada en caso de caídas con raspones, golpes o situaciones de salud no esperadas. Un pequeño botiquín con guantes de latex, gasas, apósitos (protectores diarios o toallas sanitarias para laceraciones más grandes que requieren de presión mientras llegamos a un centro médico), jabón séptico, esparadrapo, neomicina en crema (ayuda a evitar infecciones y a cicatrizar), banda elástica y una botella con agua. Además, incluir analgésicos, antigripales, antidiarreicos, relajantes musculares, bloqueador solar para uso diario y por supuesto los medicamentos habituales que consumimos. No está demás recordar que si viajamos fuera de nuestro país es muy recomendable tener un seguro médico.

Debemos procurar no pasar de más de 10Kg, independiente de si cargamos nuestro equipaje o si contratamos un servicio de traslado de equipaje.

Si optamos por cargar nuestro equipaje, debemos equipar nuestra bicicleta con maletero/rack, alforjas y algún bolso adicional para llevar cosas a la mano como el celular, documentos, dinero, herramientas, alimentos, etc.

Parece una gran lista con muchas cosas a considerar, pero si lo que buscamos es disfrutar al máximo, es mejor andar preparada. ¿Qué otras cosas llevarías vos?

¿Te imaginas recorriendo Europa en bicicleta?

Como lo mencioné en la primera entrega del este blog, viajar en bicicleta nos abre una ventana de aprendizaje y disfrute en nuestros destinos, definitivamente es un crecimiento personal espectacular; y Europa nos brinda esta posibilidad a través de las rutas #EuroVelo.

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Se trata de una red de 16 rutas de larga distancia, que actualmente tiene más de cuarenta  y cinco mil kilómetros (sí leíste bien 45,000Km) 100% pedaleables y que recorren toda Europa: desde el Atlántico al Mar Negro y del Ártico al Mediterráneo. Son bicirutas o carreteras de bajo tránsito interconectadas que nos permiten cruzar 42 países y visitar las ciudades más emblemáticas del viejo continente como Londres, Berlín, Ámsterdam, Roma, Paris, Dublín, Oslo, Copenhague, Praga, Bucarest, Bratislava, etc; así como sus bosques, parques nacionales, costas y pueblitos singulares llenos de encanto y sorpresas.

Entrada al puerto de Bergen, Noruega.

¿Te imaginas tanta magia y además en bicicleta?

Pensarás que no es posible, pero sí lo es. Este es un proyecto impulsado por la Federación Europea de Ciclistas desde 1993 que tiene parte de su financiamiento con la Unión Europea, y por supuesto asignación de recursos nacionales y regionales de los países involucrados. La primera Euro Velo se inauguró en el 2001 y desde entonces no ha hecho más que crecer y crecer.

Es precisamente esta visión clara de generar infraestructura y una red de pequeños comercios asociados a las rutas para brindar alimentación y hospedaje a las personas amantes de cicloturismo, la que convierte a Europa en una de mis regiones favoritas para pedalear de forma segura y que lamentablemente es un vacío en nuestra Latinoamérica. Desde mi experiencia como mujer ciclista, la seguridad es una mis prioridades, sobre todo si viajo sola.

¿Cuáles son las opciones que tenemos? Todas a las que tus sueños y corazón te lleven. Hay una infinidad de opciones con las se pueden diseñar itinerarios que incluyan una sola ruta, una combinación de varias rutas o crear circuitos que nos permitan salir y regresar con nuestra bicicleta; porque las rutas, además de estar bien definidas, están interconectadas entre sí.

Si tomamos de ejemplo la ruta de la Costa Atlántica con una distancia aproximada 11,000Km que recorre Noruega, Inglaterra, Irlanda, Francia, España y Portugal, se puede iniciar en Nordkap y apreciar los majestuosos fiordos noruegos, o en Irlanda en la aldea de Newtowncunningham en el Condado de Donegal, utilizado caminos rurales que van hacia el sur hasta Rosslare en donde se cruza a Gales en ferry. Una vez en Inglaterra la ruta se conecta con el “Celtic Trail” y llegamos Plymouth usando las antiguas líneas de ferrocarril que nos llevarán por túneles, viaductos y puentes de la era victoriana.

El buen vino no puede faltar en nuestro paso por Nantes y Burdeos antes de llegar a España y en donde se conecta con la Ruta de los Peregrinos hacia Santiago de Compostela con la variante del Camino Francés entre Pamplona y Burgos  y de la  Vía de la Plata entre Burgos y Sagre pasando por Salamanca, para finalmente entrar a Portugal, donde aún nos quedan 200Km de costa por recorrer hasta llegar a Porto.

Porto, Portugal

Suena fantástico verdad. Ahora multiplícalo por 15, es sencillamente espectacular. Claro, pensarás que 11,000Km requieren de varios meses  y de mucho presupuesto; lo cierto es que no es necesario hacer toda la ruta en un solo viaje, ya que, con las facilidades de transporte que existen en Europa, estas rutas se pueden fraccionar, iniciar en un país y terminar en otro, o realizar los tramos que realmente nos interesan.

Toda la información de las Euro Velo podes conseguirla en el siguiente enlace https://en.eurovelo.com/, lamentablemente aún no está en español, pero nada un traductor no pueda solucionar. En ella podés encontrar el mapa con cada una de las rutas y el estado de las mismas (rutas en estado de planeación hasta las que ya están certificadas), los países por donde pasa, las etapas de cada ruta, los sitios que por su importancia histórica y/o cultural son considerados Patrimonio del Humanidad por la Unesco y las empresas que brindan los servicios de venta de itinerarios.

Pero, si queres aventurarte en armar vos misma las rutas, es necesario buscar otros recursos que te permitan obtener información más exacta sobre el detalle de las rutas, los servicios que podes encontrar, donde dormir, entre otras. Y con el avance de la tecnología ahora hay aplicaciones para móviles, la misma Euro Velo tiene una.

¿Entonces, te animas a recorrer Europa en bicicleta?

El Camino de Santiago: Sus inicios

El Camino de Santiago es una red de rutas de peregrinación de origen medieval, que conecta toda Europa con la ciudad de Santiago de Compostela de la Comunidad Autónoma de Galicia en España, y donde se cree que se encuentran los restos del apóstol Santiago el Mayor, conocido también como Jacobo.

Pero, ¿cómo nació esta ruta de peregrinación recorrida a pie o en bicicleta por miles de personas cada año? En respuesta, les puedo asegurar que El Camino de Santiago es toda una escuela de historia, de arte y cultura, de geografía, de gastronomía y de la vida misma; y en este artículo quiero compartir mis aprendizajes.

La historia nos indica que después de la muerte de Cristo, los apóstoles se dividieron y dirigieron hacia distintas partes del mundo a predicar las enseñanzas de Jesús. Santiago recorrió las tierras de lo que hoy conocemos como España y Portugal y estando en Tarraco (hoy Tarragona), María se le aparece y la pide que la acompañe en su lecho de muerte, dejando como evidencia una columna de jaspe, el famoso Pilar que se encuentra resguardado en la Basílica del Pilar en Zaragoza.

(Este nexo entre la Basílica del Pilar y Santiago lo “descubrí” unos días después de hacer el Camino, en mi visita a Zaragoza para participar en el Congreso Ibérico  La Bicicleta y la Ciudad).

Atendiendo el llamado de María, Santiago regresa a Jerusalén en donde es decapitado por Herodes. Sus discípulos (los siete varones apostólicos) habrían llevado el cuerpo de Santiago hasta Galicia, en donde lo enterraron. Los restos del apóstol fueron hallados aproximadamente en el año 813 por el ermitaño Paio a través de una estrella posada en el bosque Libredón, lo que hoy se conoce como Compostela, y que en castellano significa campo de estrellas.

Por sus características de austeridad, voluntad de superación, solicitud de favores y el deseo de llegar a lo que en ese momento se conocía como el fin del mundo (Finisterre), el Camino empezó a tener un mayor atractivo, primero dentro de España. La primera ruta partía desde Oviedo (la capital de Asturias) atravesando las montañas para llegar a Lugo y luego a Santiago; y es lo que hoy conocemos como el Camino Primitivo.

Más adelante, con la extensión de los reinos cristianos y al quedar bajo su control la antigua ruta romana que unía Burdeos con Astorga, se desarrolló el clásico y famoso itinerario del Camino de Francés; partiendo de los Pirineos occidentales y que recorre el norte de España hasta llegar a la ciudad gallega, y sobre el que acaban confluyendo casi todas las demás rutas jacobeas existentes.

En el año 821 con el apoyo de Carlomagno, quien que quería defender sus fronteras de los árabes; y más adelante con la alianza entre los reyes de Navarra, Aragón, Castilla y León, y la iglesia católica bajo la Orden de Cloney, empezaron a dotar de mayor infraestructura y protección al Camino, ya que este no solo era importante como ruta de peregrinación, sino que también como ruta de comercio y defensa.

En este punto de la historia llegan los Caballeros Templarios, que representan a una de las órdenes militares más poderosas del catolicismo y cuyo objetivo era la protección de los peregrinos. El Castillo Templario de Ponferrada es una pieza arquitectónica e histórica que evidencia la presencia de estos Caballeros por las tierras de Castilla.

Con los años, a lo largo del Camino crecieron comarcas y aldeas con calzadas, puentes, hospitales y monasterios para dar abrigo y alimento a los viajeros; que con credencial en mano atestiguan su peregrinaje para recibir la indulgencia plenaria, que queda consignada en la Compostela.

Y así, el Camino de Santiago se convirtió en uno de los tres grandes destinos de peregrinación cristiana junto con Roma y Jerusalén, que además goza de la concesión de los Años Santos Compostelanos; y que a pesar de las múltiples crisis que ha experimentado, cada año su popularidad y peregrinación crece.

Actualmente, además del Camino Primitivo y el Camino Francés,  hay cuatro variantes en territorio español: el Camino del Norte que recorre la costa atlántica desde Irún, la Vía de la Plata desde Sevilla, el Camino a Fisterra y Muxia desde Santiago, y el Camino Inglés desde Ferrol o Coruña. También escucharan del Camino Portugués y sus dos variantes, el Central y por la Costa; por si fuera poco,  la Unión Europea a través del proyecto Euro velo ha creado la Ruta de los Peregrinos que conecta Noruega con España.

Con tanto kilómetros por andar, hoy en día los motivos que nos llevan a realizar  tan hermoso recorrido pueden ser varios: el espiritual, el cultural, el deportivo, una promesa o sencillamente un reto personal;  lo cierto es que todos los Caminos conducen a Santiago de Compostela y una vez que has hecho uno de ellos, el gusanito de viajar y la aventura te empuja hacia los demás.

Busca las señales, subite a la bici y déjate llevar… Ultreia

¿Cicloturismo: Qué es?

El cicloturismo, como popularmente se le conoce en Europa; o biciturismo como lo conocemos en Latinoamérica, es hacer turismo en bicicleta, así de sencillo. Y digo que así de sencillo porque no hay una única definición sobre qué es cicloturismo. Basta con echar un vistazo en la web y encontrar diferentes descripciones de esta actividad; en lo que si se ponen de acuerdo es en que reúne todas las formas de hacer ciclismo recreacional.

En algunas investigaciones y tesis universitarias, describen al cicloturismo como una actividad de recreación y disfrute al mismo tiempo que se conocen sitios nuevos, una forma activa de realizar turismo que supone utilizar prácticas sociales y ambientales responsables, que mejora no solo nuestra calidad de vida, sino que también la de la población de los sitios que visitamos, y que supone todo un estilo de vida.

Lo cierto es que, el cicloturismo para las personas amantes de la bicicleta también significa libertad, independencia y crecimiento; no trata solo de una ruta geográfica a recorrer, sino que también a una ruta interior que nos invita a redescubrirnos, a conectarnos con el entorno y a vivir una experiencia mucho más cercana a la historia, la cultura y la gastronomía de los sitios que vamos conociendo a nuestro paso.

Las rutas pueden ser variadas, de un día, de varios días, semanas e incluso meses; todo dependerá del destino seleccionado,  nuestra condición física, las condiciones geográficas del terreno y de cuánto tiempo disponemos para nuestra travesía. Podemos pedalear por entornos completamente urbanos como los «Biketours» en las grandes ciudades como París, Ámsterdam, Berlín, Barcelona, Madrid o Roma; en entornos completamente rurales, o una combinación de ambos.

En las grandes ciudades, es usual que encontremos una enorme oferta con lo cual podemos echar mano de una bicicleta. Desde los alquileres convencionales, en donde se renta la bicicleta por uno o varios días, hasta los más modernos y accesibles sistemas de bicicleta compartida, que nos permite rodar por 30min “gratis” por una suscripción de un uno o varios días, y son espectaculares para conocer las ciudades en poco tiempo.

La ventaja de estos sistemas de uso compartido de bicicletas, es que nos olvidamos por completo de cuidar nuestra bici cuando no la estamos usando o cuando ya hemos finalizado nuestro recorrido, ya que solo se debe buscar una estación de anclaje, o si topamos con la suerte de acceder a los sistemas de tercera generación, simplemente dejarla a un lado donde no interrumpa el paso peatonal.

Además, el cicloturismo nos permite viajar de formas tan variadas como nuestros gustos y bolsillo nos lo permiten, ya que nuestra aventura inicia en el momento que hemos decido conocer un destino y empezamos a estudiar mapas, itinerarios, proveedores de servicios, y demás detalles logísticos necesarios para hacer nuestro sueño realidad.

Por lo que podemos pensar en recorridos con todas las comodidades: transporte de equipaje, vehículo de asistencia, hospedaje en hoteles o casas rurales; optar por una experiencia de alforjas cargando nuestro equipaje y acampando o utilizando hostales y albergues; o bien una combinación de bicicleta con otros medios de transportes.

Y en este sentido, hay que reconocer que Europa lleva la batuta. La cantidad de empresas dedicadas a planificar y facilitar tus itinerarios en bicicleta en brutal; así como de blogs y páginas de ciclo turistas donde comparten rutas, recomendaciones y soluciones para que otros las podamos usar.

También llevan la batuta en el tema de infraestructura, es deliciosamente tranquilo y seguro viajar en bicicleta en rutas exclusivas para ciclistas o caminos rurales de bajo (por no decir que nulo) tránsito donde la señalización de prioridad ciclista abunda. Y hay que sumarle las facilidades de transporte público, que por lo general siempre tienen un espacio para las bicicletas.

Además, la Unión Europea ha generado uno de los proyectos para el turismo en bicicleta más impresionante y ambicioso que visto, el Euro velo. Una red de trece rutas (sí, leíste bien trece rutas) que nos llevan por toda Europa, del norte al sur y de este a oeste; miles de miles de kilómetros que se interconectan y te hacen pensar que podrías dedicar toda tu vida a volar pedal, conocer y  disfrutar de los aproximadamente 42 países por los que pasan las rutas.

Por lo tanto, una vez que has vivido tu primera experiencia del cicloturismo y lo has hecho sin prisas, con la satisfacción en cada pedalada, simplemente vas a querer más y no puedes esperar para buscar por tu próxima aventura sobre dos ruedas.