Vía Verde Val de Zafán y Camino Natural Tortosa-Delta de L’EBRE

Hace unos cincos años ya, nos aventuramos a recorrer otra de las Vías Verdes y conocer un poco más de la hermosa Cataluña. Esta vez la aventura sería de dos días, pedaleando unos 153 km en total. Fue una mezcla entre la Vía Verde Val de Zafán que comparten Cataluña y Aragón, y el Camino Natural desde Tortosa al Delta del Ebro.

La Vía Verde Val de Zafán tiene unos 129 km que conecta las tierras altas de Aragón en Puebla de Hijar con Tortosa, siguiendo este sentido, el trayecto es descenso con una dificultad media a baja. La Vía Verde está diseñada para ser recorrida en cinco etapas de poco kilometraje, lo cual es muy conveniente para disfrutar de los distintos atractivos naturales, históricos y turísticos que ofrece esta región.

Puebla de Hijar – Puigmoreno es la etapa inicial  y la más corta, se trata de 18 km con ascensos entre campos de cereales y que atraviesa espectaculares construcciones como el Puente de la Torica, un acueducto construido en el siglo XIX que nos recuerda a la arquitectura romana.

Puigmoreno – Valdealgorfa  con 27 km con paisajes muy similares a los de la primera etapa, pero que premia al llegar a destino, con la posibilidad de observar una arquitectura barroca muy bien conservada en diferentes portales, capillas e iglesias construidas entre los 1600 y 1700; así como palacios renacentistas.

Valdealgorfa – Cretes de 30 km que se caracteriza por suaves columpios, paisajes mediterráneos y bosques de pino. Uno de sus principales atractivos es el Túnel del Equinoccio, cuyo nombre se debe a que los primeros rayos del sol durante el equinoccio de primavera y otoño cruzan los 2 km de túnel de puerta a puerta.

Cretes – Pinell de Brai con 24 km, entrando ya a tierras catalanas en un claro descenso, atravesando varios túneles ferroviarios y el Parque Natural dels Ports. Una parada imperdible es en el Santuario La Fontcalda en el río Canaleta y que cuenta con un balneario de aguas termo minerales.

Pinell de Brai – Tortosa 25km descendiendo las últimas estribaciones del Macizo dels Ports y serpenteando el río Ebro nos deleita con unos paisajes hermosos entre bosques,  cruce de túneles de la antigua vía del ferrocarril y campos de olivos. Esta fue nuestra etapa recorrida en un itinerario de ida y vuelta, tomando como punto de partida Tortosa, ascendiendo hacia Benifallet para luego descender hasta Amposta.

Tortosa – Amposta con 15Km de recorrido, saliendo de la ciudad por la ribera del Ebro entre campos de cultivos y zona industrial hasta iniciar la entrada a la pequeña ciudad de Amposta, en donde pasamos la noche  muy confortable y amable con los viajeros en bicicleta en el Hotel Hcc Montsià.

Amposta – Poble Nou Delta del Ebro en un circuito de 47 Km atravesando el Parque Natural del Delta de L’Ebre y rodeando la laguna de El Clot, hasta finalizar en la estación de tren de L’Aldea.

Con unos paisajes muy diferentes a los del día anterior, pero igual de hermosos entre estuarios, cultivos de arroz, avistamiento de aves acuáticas y paseando por el Poblenou del Delta con sus casitas blancas y pequeñas calles. Además de El Clot, también es posible visitar las lagunas de La Tancada y las de L’Encanyissada, y si vas en la época del año correcta te maravillaras observando los hermosos flamencos.

Otro de los atractivos es la bahía de Alfaques, la isla de Buda, la punta del Fangar, plata Trabucador y punta Banya, con sus espectaculares dunas y actividades acuáticas como paseos en bote  para así poder disfrutar del ecosistema natural; claro está si se visita la zona a finales de primavera, verano o inicios del otoño. Nosotros, no tuvimos la oportunidad de disfrutar de estas maravillas debido al tiempo y a que nuestro recorrido lo hicimos finalizando el otoño.

La Casa de Fusta es otro sitio hermoso, construida a finales de los años 20s con fines de caza de aves, hoy funciona como Centro de Información y Museo Ornitológico, que para los visitantes con poco tiempo, nos da una pincelada de la historia y riqueza natural del Delta de Ebro. Además, al frente hay una torre de observación desde donde se puede apreciar l’Encanyissada.

No podíamos finalizar nuestro recorrido sin probar una deliciosa paella en el Restaurant L’Estany Casa de Fusta, la mejor que he probado y la mejor recompensa para un itinerario de dos días.

Un destino al que definitivamente quiero regresar, con más tiempo y pausa, no solo para adentrarme en el ecosistema deltaico, si no para subir hasta Aragón. Y es que, cada vez que busco, estudio o recuerdo alguna ruta, descubro que te van llevando y llamando a más aventuras sobre dos ruedas.

Si desean tener el mapa de la ruta, pueden buscar mi perfil de Sports Tracker como Vanessa Dubois Cisneros, fecha 11 y 12 de noviembre del 2015.

¿Cómo me preparé para el Camino de Santiago?

El Camino de Santiago ha sido mi experiencia de biciturismo más larga y desafiante que he realizado. Comprenderán que cruzar el charco para hacer solo una parte del Camino no era opción y que en definitiva la meta era finalizar todas las etapas en un solo viaje, sin perder de vista mi objetivo de conocer, aprender, disfrutar y crecer.

Tenía la oportunidad de viajar a España a inicios de la primavera y una ventana de veinte días para dedicar a mi travesía, así que para poder empezar a armar el rompecabezas, primero debía definir cuál, de todas las variantes del Camino podría hacer. Y acá empieza una echar mano de Mr. Google y leer, leer mucho; y como casi todos las que somos bicigrinas por primera vez, el Camino Francés fue el elegido.

Definir el itinerario y las etapas, es uno de los primeros pasos. En la red te vas a encontrar una infinidad de itinerarios para hacer el Camino en bicicleta, casi todos en un periodo de diez o doce días, pero antes de decidirme cuál de todos iba a usar llegaron muchas  preguntas a mi cabeza: ¿Las etapas son las adecuadas para mi condición física?, ¿Los lugares donde dormiré son los que deseo conocer un poquito más?, ¿Cómo estará el clima en cada de las regiones por las que andaré? Y así me llené de preguntas a las que debía responder, antes de partir.

Así,  llegó la tarea titánica de estudiar a profundidad cada una de las etapas del Camino y obtener datos como el nivel de dificultad, descripción el recorrido, alturas máximas y mínimas, consejos útiles, los servicios que podría encontrar; en fin, todo aquello que permitiera a casi 9000km de distancia hacer una fotografía de cómo sería la aventura de convertirme en una bicigrina.

He de reconocer que https://bicigrino.com/ es el sitio que tiene la información más completa y que la revista Bicigrino es una súper guía, además, empiezas a sentirte parte de esta maravillosa tribu, que me ha permitido convertirme en la mujer que hoy soy y dar testimonio fiel de que una vez que has hecho tu primer Camino, tu ser pasa por una transformación mágica.

Terminé con mi propio itinerario y definición de etapas, esto no quiere decir que los que encontrés en Internet estén mal, sino que,  preferí diseñar un viaje que se adaptara a mis necesidades, sobre todo considerando que no soy una ciclista profesional, que soy indisciplinada en cuanto a actividad física se refiere  y que quería tener tiempo para conocer y explorar cada una de las ciudades  y los pueblos por lo que pasaría.

Catorce etapas, que significan catorce días continuos en la bicicleta, iniciando en Roncesvalles en la frontera con Francia hasta Santiago de Compostela. Con un balance de pocos kilómetros los días de alta dificultad y un poco más los días de baja dificultad, nunca superé los 65km por día, bueno sí, solo el día que tuve una pequeña equivocación del 20km.

Con estaciones en las principales ciudades como Pamplona, Logroño, Burgos y Castilla; vamos sé que quizás suene un poco tradicional, pero nunca se sabe si la vida me dará la oportunidad de andar por estos rumbos nuevamente, así que había que aprovechar; y por supuesto pueblos como Santo Domingo de la Calzada, Astorga, Sahagún, Herrerías y Palas de Rei.

Todo muy bello, pero ¿dónde voy a dormir?  Sencillo, el Camino tienen asociado una red de servicios de hospedaje y gastronomía impensable, desde albergues municipales en los cuales tenés que ver si queda campo cuando llegas, albergues privados con súper precios (de  5 a  10 euros la noche), hostales y hoteles.

Lo primero  a tener en cuenta es si tienen sitio para que nuestra bici duerma segura y lo segundo, que es una recomendación muy personal, que podás reservar tu habitación previamente. Lo demás es cuestión de gustos.  Para los albergues, por lo general es necesario cargar tu propia ropa de cama, en mi caso opción descartada por motivos de equipaje.

Me incliné por tener noches más privadas en hostales con desayuno incluido, tomar una deliciosa ducha después de cada etapa, poder dormir tranquilamente en una cama calientita  y tener un desayuno con buen café, definitivamente los lujos que quería tener en mi recorrido. Y en este sentido, encontré sitios súper lindos y únicos echando mano de mi herramienta favorita http://booking.com/ y de las recomendaciones en la revista Bicigrinos.

El viaje perfecto, todo muy cuidadosamente planificado. Pero, además de la logística, debemos pensar en nosotras, en nuestro cuerpo, sí ese que debe mover la máquina que nos lleva de sitio a sitio. Soy de las que creo que no hay que estar súper fitness para hacer el Camino, pero sí vale la pena hacer una preparación física antes de la aventura, si realmente queremos disfrutar y no sufrir en el intento, evitar lesiones y tener las energías para pasear después de seis u ocho horas pedaleando.

Mi “entrenamiento” realmente fue muy sencillo: tres noches a la semana sobre el rodillo alternando rutinas de 30 y 45 minutos, una enfocada a cardio y la otra en resistencia que me encontré en el canal YouTube de GNC, una rutina de sentadillas una tres veces a la semana y una salida todos los domingos que pudiera de unos 35km. Quizás hice esto unos dos meses antes de hacer el Camino y tengo que reconocer que gracias a las sentadillas mis piernas se portaron muy bien en los ascensos más fuertes, desde entonces, sentadillas con cierta regularidad.

Y luego sola toca seguir las señales y disfrutar de cada una de las etapas del Camino, desde la planificación hasta la travesía. Porque todo esto que les acabo de escribir forma parte de él, y también hay que disfrutarlo.

Ultreia

El Camino de Santiago: Sus inicios

El Camino de Santiago es una red de rutas de peregrinación de origen medieval, que conecta toda Europa con la ciudad de Santiago de Compostela de la Comunidad Autónoma de Galicia en España, y donde se cree que se encuentran los restos del apóstol Santiago el Mayor, conocido también como Jacobo.

Pero, ¿cómo nació esta ruta de peregrinación recorrida a pie o en bicicleta por miles de personas cada año? En respuesta, les puedo asegurar que El Camino de Santiago es toda una escuela de historia, de arte y cultura, de geografía, de gastronomía y de la vida misma; y en este artículo quiero compartir mis aprendizajes.

La historia nos indica que después de la muerte de Cristo, los apóstoles se dividieron y dirigieron hacia distintas partes del mundo a predicar las enseñanzas de Jesús. Santiago recorrió las tierras de lo que hoy conocemos como España y Portugal y estando en Tarraco (hoy Tarragona), María se le aparece y la pide que la acompañe en su lecho de muerte, dejando como evidencia una columna de jaspe, el famoso Pilar que se encuentra resguardado en la Basílica del Pilar en Zaragoza.

(Este nexo entre la Basílica del Pilar y Santiago lo “descubrí” unos días después de hacer el Camino, en mi visita a Zaragoza para participar en el Congreso Ibérico  La Bicicleta y la Ciudad).

Atendiendo el llamado de María, Santiago regresa a Jerusalén en donde es decapitado por Herodes. Sus discípulos (los siete varones apostólicos) habrían llevado el cuerpo de Santiago hasta Galicia, en donde lo enterraron. Los restos del apóstol fueron hallados aproximadamente en el año 813 por el ermitaño Paio a través de una estrella posada en el bosque Libredón, lo que hoy se conoce como Compostela, y que en castellano significa campo de estrellas.

Por sus características de austeridad, voluntad de superación, solicitud de favores y el deseo de llegar a lo que en ese momento se conocía como el fin del mundo (Finisterre), el Camino empezó a tener un mayor atractivo, primero dentro de España. La primera ruta partía desde Oviedo (la capital de Asturias) atravesando las montañas para llegar a Lugo y luego a Santiago; y es lo que hoy conocemos como el Camino Primitivo.

Más adelante, con la extensión de los reinos cristianos y al quedar bajo su control la antigua ruta romana que unía Burdeos con Astorga, se desarrolló el clásico y famoso itinerario del Camino de Francés; partiendo de los Pirineos occidentales y que recorre el norte de España hasta llegar a la ciudad gallega, y sobre el que acaban confluyendo casi todas las demás rutas jacobeas existentes.

En el año 821 con el apoyo de Carlomagno, quien que quería defender sus fronteras de los árabes; y más adelante con la alianza entre los reyes de Navarra, Aragón, Castilla y León, y la iglesia católica bajo la Orden de Cloney, empezaron a dotar de mayor infraestructura y protección al Camino, ya que este no solo era importante como ruta de peregrinación, sino que también como ruta de comercio y defensa.

En este punto de la historia llegan los Caballeros Templarios, que representan a una de las órdenes militares más poderosas del catolicismo y cuyo objetivo era la protección de los peregrinos. El Castillo Templario de Ponferrada es una pieza arquitectónica e histórica que evidencia la presencia de estos Caballeros por las tierras de Castilla.

Con los años, a lo largo del Camino crecieron comarcas y aldeas con calzadas, puentes, hospitales y monasterios para dar abrigo y alimento a los viajeros; que con credencial en mano atestiguan su peregrinaje para recibir la indulgencia plenaria, que queda consignada en la Compostela.

Y así, el Camino de Santiago se convirtió en uno de los tres grandes destinos de peregrinación cristiana junto con Roma y Jerusalén, que además goza de la concesión de los Años Santos Compostelanos; y que a pesar de las múltiples crisis que ha experimentado, cada año su popularidad y peregrinación crece.

Actualmente, además del Camino Primitivo y el Camino Francés,  hay cuatro variantes en territorio español: el Camino del Norte que recorre la costa atlántica desde Irún, la Vía de la Plata desde Sevilla, el Camino a Fisterra y Muxia desde Santiago, y el Camino Inglés desde Ferrol o Coruña. También escucharan del Camino Portugués y sus dos variantes, el Central y por la Costa; por si fuera poco,  la Unión Europea a través del proyecto Euro velo ha creado la Ruta de los Peregrinos que conecta Noruega con España.

Con tanto kilómetros por andar, hoy en día los motivos que nos llevan a realizar  tan hermoso recorrido pueden ser varios: el espiritual, el cultural, el deportivo, una promesa o sencillamente un reto personal;  lo cierto es que todos los Caminos conducen a Santiago de Compostela y una vez que has hecho uno de ellos, el gusanito de viajar y la aventura te empuja hacia los demás.

Busca las señales, subite a la bici y déjate llevar… Ultreia